Muy Sr. Don J.
Espero que a la recepción de la presente se encentre usted bien. Yo bien, gracias. Y que dure muchos años.
El motivo de la presente es pedirle, por favor, que le diga a Don Búho que se dé una vuelta por el local. No digo yo que no esté bien atendido por Lola, que la muchacha se esfuerza y lo tiene todo muy limpio, pero echamos de menos las charlas -o tertulias, como dice Don Severo, el maestro- porque, mire usted Don J, no es lo mismo hablar en la barra con un camarero que con una camarera de según qué temas. Ya sé que esto no está bien decirlo, pero es lo que es y lo que será hasta que nos muramos. Luego ya no lo sé. Le pongo un ejemplo, verá Don J: el otro día el Madrí, equipo cósmico -de fútbol, claro- mordió el polvo del estadio "Sto. Domingo", sito en la calle Pablo Iglesias s/n de Alcorcón, Madrid, y que pertenece a la Agrupación Deportiva Alcorcón, mientras que el glorioso Atlético de Madrid agujereaba en dos ocasiones la puerta de la muy turística Unión Deportiva Marbella (observará, Don J, cómo de bien utilizo el lenguaje de radio Marca). Pues en tan espinoso asunto, que exige de una preparación altamente calificada, la niña Lola sólo sabía decir que allí, en Alcorcón, faltaba Cristiano Ronaldo sin camiseta. Ya me dirá, Don J, si así es posible tomar un cubata en condiciones.
Esto es sólo un ejemplo de cómo se puede venir abajo un negocio que Búho tenia muy bien encarrilado. Por el bien de Don Búho, Don J, es menester que su amigo le dé una vuelta al local y reconduzca las conversaciones, porque me parece a mi que tanto Don Próspero, a pesar del pellizco que le hace Lola, como Don Severo o Don Ángel, van a cambiar de parroquia.
Agradeciéndole de antemano el favor, se despide de usted su amigo que lo quiere ser, Malaspulgas.
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